11/12/2006

Concepción Islámica del hombre



El hombre es en primer lugar, señor de la tierra. Por él y para él ha sido creado todo. Y él es, por su parte, la criatura más valiosa y la más importante. En segundo lugar es el hombre quien desempeña el papel principal: él abre los caminos. El hombre, es pues, la fuerza activa, el poder dinámico. De donde se sigue la crasa contradicción con la visión materialista del mundo, que afirma que el hombre está marcado por su entorno y por los medios de producción existentes, con los que se le degrada y se le asigna una función meramente pasiva.

La actitud radicalmente diferente frente al hombre y la valoración frente a su función en el mundo son, sin duda, las causa de diversas formas sociales que ambas concepciones (Islámica y materialista) quieren crear para la humanidad. En la sociedad islámica se tiene en muy alta estima al hombre y sus cualidades, dado que proceden de Allah. En cuanto poder protagonista, tiene clara conciencia de su enorme responsabilidad frente al medio ambiente, valora los medios y los bienes que se le han confiado, los utiliza racionalmente y promueve y mantiene, ante todo, los valores espirituales, los deberes morales, la fe y la rectitud de la vida. Las palabras de la aleya 38 de al-Baqqara: quienes sigan Mis instrucciones no tienen por qué sentir miedo ni aprensión. ensalzan estos valores por encima de todos los bienes materiales, pero sin satanizar a estos últimos ni tenerlos en poco.

en la sociedad materialista, por el contrario, tanto en Oriente como en Occidente, se valora al hombre- en el mejor de los casos- sólo por sus capacidades, convertidas en moneda de cambio. Se le considera simplemente como producto de su entorno y de los medios de producción, cuya principal razón consiste en fabricar, a cualquier precio, más bienes materiales, incluso aunque así se creen necesidades fictíceas y se expolie la naturaleza (en el Este con el látigo de l cumplimiento de los planes, en el Oeste con el aumento de cifra de ventas). En la sociedad materialista no sólo no se promueven los valores espirituales, ya se trate de deberes morales, de la fe o de la rectitud, sino que se pisotea y se liquida a los hombres que intentan sustentarlos o se les combierte en objeto de burlas.

Sheihk Qutb
Universidad Al-Azhar