Bismil-laahir Rahmaanir Rahiim, Alhamdulil-lahi Rabbil Alamín, wa assalatu wa assalam ala Rasulilah (s.a.w.) En el nombre de Al-lah, Él Misericordioso, Él Compasivo, todas las alabanzas son para Alah El Señor de los Mundos, y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean sobre Su Profeta Muhammad (s.a.w.)
El carnaval es una celebración pública que tiene
lugar inmediatamente antes de la cuaresma
cristiana, con fecha variable (desde finales de enero hasta principios de marzo
según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y
fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en
cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración
presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de
permisividad y descontrol.
El origen de su celebración se encuentra en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y
las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores,
los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con
celebraciones muy parecidas en la época del Imperio
Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a
América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.
El carnaval está asociado
principalmente con el catolicismo,
y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas
protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones
modificadas, como el carnaval danés.
En el
carnaval se celebraban fiestas en honor a distintos ídolos paganos. En dichas
fiestas reinaba el desenfreno y los excesos de toda índole; las leyes y los
cargos públicos eran ridiculizados.
Durante
la Edad Media, la iglesia Católica, en su afán por adecuarse a las costumbres
paganas de los pueblos para conseguir más adeptos, estableció que el carnaval
marcara el inicio de la cuaresma y propuso una etimología: del latín vulgar carne
levare, que significaba “abandonar la carne”; pero este significado no
tenía sentido, ya que en estas fiestas se acostumbraba a comer carne y tocino.
Posteriormente surgió otra etimología, igualmente falsa pero más fácil de
entender:carne vale, que significaba que durante la época de
carnaval sí se podía comer carne, para así poder estar preparados para soportar
la abstinencia de carne obligatoria en la cuaresma.
El
principal aspecto en común del carnaval moderno y del antiguo, es el
desenfreno, los excesos y la permisividad. Hoy, como antes, se considera al
carnaval como un tiempo en el que todo es permitido. En esta época la gente
siente que tiene la “libertad” de hacer lo que le plazca. Las estadísticas
demuestran que durante esta celebración aumenta desmesuradamente el consumo de
alcohol y drogas, la violencia intrafamiliar, la violencia callejera, la
fornicación y el adulterio.
A
pesar de que se intente mostrar al carnaval como una fiesta cultural, o como
una ocasión para simplemente divertirse, no podemos negar el hecho de
que, al igual que en la antigüedad, el carnaval sigue siendo una fiesta
donde reina el caos y se comete un sinnúmero de actos que atentan contra la
dignidad del ser humano. Para darnos cuenta de esto, basta con mirar cómo
quedan las calles de una ciudad a la mañana siguiente de un día de carnaval:
hombres y mujeres tirados en las veredas, tan embriagados que no recuerdan ni
sus nombres, botellas de bebidas alcohólicas por todas partes y un sin fin de
otros desperdicios que hacen que las calles literalmente parezcan basureros.
Otro
aspecto en común que podríamos mencionar, es el uso de máscaras y disfraces,
que ya eran usados en las celebraciones de los ídolos paganos en la antigua
Grecia y Roma, y que, antes como ahora, sirven de armadura que envalentona a
quienes quieren cometer sus fechorías sin ser reconocidos o dar rienda suelta a
sus bajas pasiones.
Según
la mitología griega, Momo es hijo del sueño y de la noche; y es el dios de la
burla, el sarcasmo y la ironía. Se conocía a Momo como el protector de quienes
se entregaban a la locura, al escándalo, a los vicios y a los excesos. Era
representado como un bufón, con un gorro con cascabeles, un cetro y una
máscara. Actualmente, Momo es la figura central de los carnavales.
En los primeros siglos de la
Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el
Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad
vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad
de convertirse.
En el año 384 d.C., la
Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el
siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de
penitencia y conversión.
Las cenizas que se utilizan se
obtienen quemando las hojas de palma usadas el Domingo de Ramos del año
anterior. De acuerdo a la Tradición, esto recuerda que lo que fué signo de
gloria pronto se reduce a nada.
También, fue usado el período
de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de
Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.
La imposición de ceniza es una
costumbre que recuerda a los que la practican que algún día van a morir y que
el cuerpo se va a convertir en polvo.
Como
hemos podido observar en todo lo antes mencionado, el carnaval es una
celebración eminentemente pagana, producto de la idolatría de los pueblos de la
antigüedad. Por lo tanto, la celebración del carnaval no es aceptada en el
Islam, ya que toda forma de idolatría, por pequeña que sea o por inofensiva que
parezca, es un pecado muy grave.
El
Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, prohibió claramente que los
creyentes en el Dios Único imitaran las costumbres de los idólatras. También
prohibió terminantemente a los creyentes participar de estas fiestas, aunque lo
hicieran con la intención de sólo divertirse; pues el participar es alentar,
confirmar y aprobar.
Todos
los eruditos (‘Ulama) musulmanes de
todos los tiempos están de acuerdo en que es ilícito para el creyente el participar de
fiestas de origen pagano y de baja moral, tales como el carnaval.
Y Allah sabe más.

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