2/15/2012

¿Carnavales?


Bismil-laahir Rahmaanir Rahiim, Alhamdulil-lahi Rabbil Alamín, wa assalatu wa assalam ala Rasulilah (s.a.w.) En el nombre de Al-lah, Él Misericordioso, Él Compasivo, todas las alabanzas son para Alah El Señor de los Mundos, y que la paz y las bendiciones de Al-lah sean sobre Su Profeta Muhammad (s.a.w.)


El carnaval es una celebración pública que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (desde finales de enero hasta principios de marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. A pesar de las grandes diferencias que su celebración presenta en el mundo, su característica común es la de ser un período de permisividad y descontrol.

El origen de su celebración se encuentra en las fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco, el dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las que se realizaban en honor del toro Apis en Egipto. Según algunos historiadores, los orígenes de esta festividad se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de 5.000 años, con celebraciones muy parecidas en la época del Imperio Romano, desde donde se expandió la costumbre por Europa, siendo llevado a América por los navegantes españoles y portugueses a partir del siglo XV.
El carnaval está asociado principalmente con el catolicismo, y en menor medida con los cristianos ortodoxos orientales; las culturas protestantes usualmente no celebran el carnaval o tienen tradiciones modificadas, como el carnaval danés.
En el carnaval se celebraban fiestas en honor a distintos ídolos paganos. En dichas fiestas reinaba el desenfreno y los excesos de toda índole; las leyes y los cargos públicos eran ridiculizados.

 Durante la Edad Media, la iglesia Católica, en su afán por adecuarse a las costumbres paganas de los pueblos para conseguir más adeptos, estableció que el carnaval marcara el inicio de la cuaresma y propuso una etimología: del latín vulgar carne levare, que significaba “abandonar la carne”; pero este significado no tenía sentido, ya que en estas fiestas se acostumbraba a comer carne y tocino. Posteriormente surgió otra etimología, igualmente falsa pero más fácil de entender:carne vale, que significaba que durante la época de carnaval sí se podía comer carne, para así poder estar preparados para soportar la abstinencia de carne obligatoria en la cuaresma.

El principal aspecto en común del carnaval moderno y del antiguo, es el desenfreno, los excesos y la permisividad. Hoy, como antes, se considera al carnaval como un tiempo en el que todo es permitido. En esta época la gente siente que tiene la “libertad” de hacer lo que le plazca. Las estadísticas demuestran que durante esta celebración aumenta desmesuradamente el consumo de alcohol y drogas, la violencia intrafamiliar, la violencia callejera, la fornicación y el adulterio.

 A pesar de que se intente mostrar al carnaval como una fiesta cultural, o como una ocasión para simplemente divertirse, no podemos negar el hecho de que,  al igual que en la antigüedad, el carnaval sigue siendo una fiesta donde reina el caos y se comete un sinnúmero de actos que atentan contra la dignidad del ser humano. Para darnos cuenta de esto, basta con mirar cómo quedan las calles de una ciudad a la mañana siguiente de un día de carnaval: hombres y mujeres tirados en las veredas, tan embriagados que no recuerdan ni sus nombres, botellas de bebidas alcohólicas por todas partes y un sin fin de otros desperdicios que hacen que las calles literalmente parezcan basureros.

 Otro aspecto en común que podríamos mencionar, es el uso de máscaras y disfraces, que ya eran usados en las celebraciones de los ídolos paganos en la antigua Grecia y Roma, y que, antes como ahora, sirven de armadura que envalentona a quienes quieren cometer sus fechorías sin ser reconocidos o dar rienda suelta a sus bajas pasiones.

Según la mitología griega, Momo es hijo del sueño y de la noche; y es el dios de la burla, el sarcasmo y la ironía. Se conocía a Momo como el protector de quienes se entregaban a la locura, al escándalo, a los vicios y a los excesos. Era representado como un bufón, con  un gorro con cascabeles, un cetro y una máscara. Actualmente, Momo es la figura central de los carnavales.
 El Miércoles de Ceniza  es el primer día de la cuaresma en los calendarios litúrgicos católico, protestante y anglicano. Se celebra cuarenta días antes del inicio de Semana Santa, es decir, del Domingo de Ramos.

 Este día cae en diferentes fechas año a año, de acuerdo a la fecha móvil de Pascua. Puede acontecer entre el 4 de febrero y el el 10 de febrero respectivamente. En el siglo IV de la era cristiana se fijaron las fechas.

 Antiguamente los judíos y otros pueblos de Oriente Próximo acostumbraban a cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como gesto de arrepentimiento profundo. La Biblia menciona múltiples ocasiones y pueblos que utilizaban la ceniza en significado de duelo como en Mt 11:21.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma solía poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las hojas de palma usadas el Domingo de Ramos del año anterior. De acuerdo a la Tradición, esto recuerda que lo que fué signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que recuerda a los que la practican que algún día van a morir y que el cuerpo se va a convertir en polvo.

Como hemos podido observar en todo lo antes mencionado, el carnaval es una celebración eminentemente pagana, producto de la idolatría de los pueblos de la antigüedad. Por lo tanto, la celebración del carnaval no es aceptada en el Islam, ya que toda forma de idolatría, por pequeña que sea o por inofensiva que parezca, es un pecado muy grave.

 El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alayhi wa sallam, prohibió claramente que los creyentes en el Dios Único imitaran las costumbres de los idólatras. También prohibió terminantemente a los creyentes participar de estas fiestas, aunque lo hicieran con la intención de sólo divertirse; pues el participar es alentar, confirmar y aprobar.
 Todos los eruditos  (‘Ulama) musulmanes de todos los tiempos están de acuerdo en que es ilícito para el creyente el participar de fiestas de origen pagano y de baja moral, tales como el carnaval.

Y Allah sabe más.